La regla de los 5 segundos

Han pasado unos días desde el comienzo del año y llenamos las agendas, cuadernos y blocs de notas tanto digitales como en papel de nuevos propósitos para el 2019… Y probablemente también arrastramos alguno de los que no logramos cumplir en 2018.

Yo no quiero engañarme más escribiendo que en 2019 voy a conseguir tener un cuerpo como Angelina Jolie o Charlize Zeron. Este año me he puesto objetivos realizables, como por ejemplo, levantarme en cuanto suene el despertador por las mañanas. En cuanto suene voy a contar 5…4…3…2…1… Arriba. Y me voy a poner de pie.

Y es que, escuchando a Mel Robbins, me he dado cuenta de que tiene razón en lo que dice: Se necesitan solamente cinco segundos para vencer la pereza, realizar un acto de valentía o dar un paso para conseguir tu propósito. Suena el despertador, te levantas, y ya está, hecho. Has empezado el día cuando te has propuesto que tiene que empezar.

Y no olvidamos que levantarse temprano sin apretar el botón de snooze es uno de los hábitos de la gente altamente eficiente.

Este sencillo y aparentemente absurdo hecho (que no es absurdo para nada) puede ser el efecto dominó que necesito para crear hábitos más saludables y constantes, y así acercarme a mis objetivos.

Os dejo el genial video de Mel Robbins (una charla TED en inglés), que explica este concepto y otros temas mucho mejor de lo que podría hacerlo yo y os recomiendo que también visitéis su web.

Abrazos.

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Un ejemplo práctico breve: los emails de conflicto, error, o problema

Voy a hablar de un ejemplo práctico porque… ¿Quién no ha escrito un email alguna vez, lo ha dirigido a una sola persona y se ha encontrado con que en la respuesta está copiado el CEO, CIO, tres de tus compañeros, los jefes del departamento de al lado del tuyo y hasta el correo genérico de administración y recursos humanos?

Quizá exagere un poco, pero todo el mundo sabe a qué me refiero. Cuando existe un conflicto, muchas veces aparece la típica persona que tiene que comunicar a más gente de la necesaria la existencia de dicho problema, error o conflicto. Y surge la duda; ¿respondo el correo solo a esa persona, que es con quien tengo que tratar el asunto, o mantengo en copia a todo el “chorro” de personas que están informadas?

Esta pregunta surgió durante el curso y hubo una persona que ofreció una respuesta muy sencilla y lógica, pero que no se le ocurrió a nadie más. Dijo;

Yo le contestaría a esa persona diciendo que vas a llamarle o reunirte con ella para gestionar el problema. Y, una vez resuelto o encaminada la solución, escribiría un email con el resto de las personas en copia, informando de que el error o problema ya se está resolviendo y de qué manera.

De esta manera no apareces en el centro del conflicto y tampoco te dejas arrastrar por la actitud poco profesional de tu compañer@, sino todo lo contrario; se desdramatiza la situación.

Me gustó mucho la aproximación y por eso he querido compartirla con vosotros. Yo pienso aplicarla de ahora en adelante.

¡Se admiten otras sugerencias!

 

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Conversaciones difíciles

En toda identidad existen personas difíciles, situaciones difíciles y conversaciones difíciles. A veces se dan los tres factores a la vez: dificultad al cubo. En el curso hemos hablado de varios ejemplos de situaciones que se producen frecuentemente en las empresas y por mi cuenta he estado leyendo y consultando diversas fuentes para encontrar distintas herramientas y recursos. Quiero compartir con vosotros los que me han parecido más útiles.

  • Prepárate, tanto con información como emocionalmente. Escoger un buen momento, un lugar neutro y posturas y posiciones no agresivas (por ejemplo, uno sentado a un lado de una mesa y el otro al lado contrario es incómodo porque la mesa representa una barrera entre vostotros.)

 

  • Escucha para escuchar y no para responder – Primero, porque obtendremos mucha información… Y ya sabemos que la comunicación es poder. Y segundo, porque estaremos mejor preparados para entender las necesidades, exigencias, punto de vista, etc,  del otro y podrás ofrecer mejores respuestas. Si es necesario, repregunta para entender bien lo que te están contando y no malinterpretar sus palabras. Es tan importante conocer lo que están diciendo como lo que no están diciendo.

 

  • Enfocar las conversaciones difíciles en necesidades, centrando el foco en objetivos empresariales. Esto evita los “enganches” de yo dije, tú dijiste, que no sirven para nada, y convierte una conversación inútil en una resolutiva.

 

  • Solo puedes controlarte a ti mismo. Mantener esto en mente ayuda a centrarnos en lo que nosotros podemos hacer por mejorar la situación, sin correr el riesgo de entrar en el rol de víctima y comenzar a quejarnos hasta del empedrado. Hay que tener en mente que nadie puede hacernos sentir nada, si nosotros no se lo permitimos. Ponernos en el papel de protagonista ayuda a tomar decisiones más inteligentes.

 

  • Objetivo militar (OM) – ¡Me encanta esta expresión! Cuando digo que tengo un objetivo militar es que estoy centrada en lo que quiero, y no permito que nada me distraiga. De esta manera no nos perdemos con menudencias: vamos a resolver la situación lo más efectiva y rápidamente posible.

Preguntas que podemos hacernos para un OM: ¿Qué quiero para mí? ¿Qué quiero para la otra persona? Qué quiero para la relación? En este sentido podemos y debemos definir tanto lo que queremos como lo que no queremos.  Por ejemplo, si no nos importa la relación, podemos tener un acercamiento más agresivo y no buscar el win-win. Si por el contrario nos interesa la relación, quizá debamos prepararnos para ceder algo de terreno.

  • Utilizar términos, palabras y expresiones simples: Lo que no se entiende o se malinterpreta, o se rechaza. En este caso, es muy útil tener en mente la archiconocida filosofía Kiss (Keep it simple stupid).

 

  • Hablar en base a hechos, no juicios – Primero, porque los juicios son subjetivos y no podemos respaldarlos fácilmente. Cada persona tiene un punto de vista diferente, condicionado por su personalidad, su historia, vivencias y otros factores externos… y todos son válidos. Los hechos, en cambio, son sólidos y si se reconocen por ambas partes, constituyen un buen punto de partida.

 

  • Empezar a construir desde los puntos comunes –  Siempre es mejor intentar reconstruir desde un terreno común que empezar en tierra de nadie. Casi siempre se puede encontrar un punto de vista común, aunque solo sea el hecho de que ambas personas quieren los mejores resultados para el negocio, que ambos quieran prosperar en la empresa, etc.

 Estos son los puntos que a mí me parecen más relevantes a la hora de mantener una posible conversación conflictiva. Es cierto que a veces llega un punto en una conversación en que nos dan ganas de dar un puñetazo en la mesa y mandar a nuestro interlocutor a freír espárragos… Pero ese es otro tema que hablaremos en otro post.  (Que por cierto, titularé Controlo*Impulsos).

¿Alguna idea más?

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¿Cómo dar un buen feedback?

Todas las personas que lideran equipos tienen que ofrecer feedback, tanto para cuando lo hacen bien (motivacional) como cuando necesitan mejorar (correctivo).

Durante el curso realizamos una dinámica en la que se nos permitía comprobar las diferencias entre juzgar a una persona por un comportamiento erróneo o mejorable y enfocar esa crítica hacia una acción y situación en concreto, acotando el momento y las circunstancias que rodeaban dicha acción. En el primer caso, se juzga a la persona, y ésta se siente atacada, y en el segundo, se juzga un hecho y la persona se siente comprendida y aprecia ayuda correctiva.

El quid es contextualizar, logrando una aproximación menos ofensiva: En esta ocasión, en este contexto y de esta manera, obtuviste los siguientes resultados… Y si se hace de este modo (otro contexto, manera, ocasión) se obtendrían estos resultados…

 

También hicimos una dinámica para comprobar cómo impacta el feedback positivo en las personas, también contextualizado en un determinado momento y situación. Y os puedo asegurar que es motivador.

Otra técnica que normalmente se usa para ofrecer un feedback correctivo es la “táctica del sándwich”. La mayoría de los líderes dicen que cuando tienen que dar feedback negativo, la persona en cuestión lo recibe mejor si también escucha una parte de feedback positivo; de esta manera, se entiende que la parte negativa solamente es un aspecto de su trabajo, y no la totalidad. Permitidme una comparación un tanto curiosa.

Hace unos meses mi madre me estaba mirando interactuar con mi perra, Leia. De repente me dice: todo el rato le refuerzas positivamente, le dices ¡Muy bien! ¡Buena chica! Le contesté que también le regaño, le digo “aquí”, “no” o “mal” y que si estas son las únicas palabras que escucha en todo el día, “se acabaría por creer” (por favor, contexto perruno) que no hace nada bien y que todo el día le estoy regañando.

Siento si la comparación  ofende a alguien, pero pasa lo mismo con las personas. Si todo el día les estamos diciendo lo que hacen mal y nunca ofrecemos feedback negativo, llegarán a la conclusión de que sería mejor dedicarse a otra profesión,.

 

Aquí os dejo otro artículo de HBR Ascend a aquellos que habléis inglés, que presenta distintas maneras de ofrecer feedback a los empleados. El artículo gira en torno a la idea de que la razón principal por la que a la gente le cuesta dar y recibir feedback no es porque lo hagan mal, sino que lo hacen con muy poca frecuencia. Además, ponen como ejemplo a una empresa que ha conseguido mejorar considerablemente las opiniones de los clientes y el servicio de atención al cliente que ofrecen a través de dinámicas de juego para dar feedback a los empleados. Lo hacen con frecuencia, honestidad y en un ambiente distendido en el que participan todos los empleados. Al parecer, el feedback en grupo evita confrontaciones.

Por último, pedir feedback a nuestros equipos sobre nosotros mismos es una gran fuente de conocimiento para la autoevaluación. Recordemos el concepto de la ventana de Yohari: hay una parte de nosotros que solamente percibe uno mismo, otra parte que solo perciben los demás, una parte percibida por todos y un área desconocida para todos. Esta última la podremos hacer más pequeña si alimentamos las otras tres zonas.

¿Tenéis más ideas?

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RELACIONES COMPLEJAS – Cuando la relación se deteriora

Las relaciones deterioradas son el pan de cada día en muchas entidades. Cuando no hay peleas por el aire acondicionado o la calefacción (todos aquellos que tengáis el termostato al alcance de los empleados sabéis de lo que hablo)  hay disputas por si “este es tu trabajo o es el mío”.

En fin, en el trabajo, como en el resto de los ámbitos de la vida, existen conflictos. Y mientras algunos se pueden categorizar como “buen conflicto” porque generan conversaciones en lugar de discusiones y se fomenta la creatividad para solucionar problemas o afrontar retos, también existe otro tipo de conflictos más complicados de gestionar. Si esos conflictos se alargan en el tiempo, pueden llegar a deteriorar las relaciones, complicando nuestro trabajo.

 

Aquí expongo algunas ideas para hacer frente a estas situaciones:

  • Una de las claves, por “de cajón” que parezca, es mantenerse profesionales y recordar en todo momento que vamos al trabajo a, valga la redundancia, trabajar. No se debe dar respuestas personales a problemas profesionales.

 

  • Empezamos a reconstruir a partir de un punto en común. Por pequeña que sea, siempre hay un área en común entre dos personas, y si todo el terreno en común se ha destruido, hay que construir algo sobre lo que basar la relación profesional – Aunque solo sea que las dos partes persiguen el bien de la empresa para lograr un salario más elevado.

 

  • Escuchar – Escucha a la persona que tienes delante para tranquilizarle y porque quizá así aprendas algo sobre ti mismo o sobre cómo mejorar la situación. Además, muchas veces las personas entendemos las críticas o el comportamiento de los demás como un ataque personal y la realidad es que es posible que, con ese enfoque, estemos perdiendo una enseñanza. Como decía Dalai Lama: cuando pierdas, no pierdas la lección.

 

  • Todo por escrito – Intenta mantener todas las conversaciones que puedo en persona, porque por escrito el tono se puede malinterpretar. No obstante, cuando se llega a un acuerdo o una resolución para trabajar, siempre debemos mandar un email a la otra parte confirmando la conversación. De esta manera, se evitan los “yo dije, tú dijiste”.

Para aquellos que habléis inglés, he encontrado este artículo que otras algunas claves para la comunicación en situaciones complicadas.

¿A qué otras situaciones os enfrentáis? ¿Conocéis otras herramientas?

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RELACIONES COMPLEJAS – La eterna víctima

Todos nos hemos encontrado con personas difíciles. No estoy hablando necesariamente de personas tóxicas (que también) sino de esas personas que complican las situaciones que deberían ser sencillas y que le están buscando tres pies al gato de forma constante. De la misma forma, todos nos hemos visto envueltos en situaciones complicadas con personas con las que normalmente tenemos una buena relación.

Durante el curso de softskills estamos abordando diversas situaciones complejas que se dan tanto en el entorno personal como en el laboral, y es un tema al que yo también le doy muchas vueltas a diario. Uno de los temas que más comentamos en clase fue el de “la eterna víctima”.

Y es que hay personas que se sienten muy cómodas en su rol de víctima. Una de las razones para esto es que con esa actitud consiguen atención de los demás, comprensión, simpatía y amabilidad. Este tipo de personas suelen pasarse el día quejándose, pero no se responsabilizan de sus acciones ni de sus fallos y culpan “al empedrado” de todo lo que no funciona bien en su vida. Las demás personas “les hacen sentir” cosas; son los otros los que “les atacan, no les facilitan el trabajo, les torturan, etc.)

Ya decía Einstein que solo un idiota sigue haciendo lo mismo y espera resultados diferentes

 

Con esa clase de personas se da a veces un fenómeno al que yo llamo el triángulo de las Bermudas, y aunque tiene un nombre psicológico más formal, soy incapaz de recordarlo. Es un triángulo (literalmente) que ilustra las situaciones en las que uno de los dos interlocutores se pone en el rol de víctima. Al otro interlocutor no le queda más remedio que desempeñar el papel de héroe (salvar a la persona, consolarle, etc.) o de villano (verdugo).

El problema de entrar en esta dinámica es que, con mucha frecuencia, se convierte en un círculo vicioso muy frustrante que no llega a ninguna parte, porque la víctima encuentra reforzamiento y consuelo con su actitud. Con frecuencia llega un momento en que el otro interlocutor se cansa del victimismo y decide dar un consejo (afronta la situación piensa en qué puedes hacer tú para mejorar tu situación, responsabilízate de lo que sucede, etc), pasando automáticamente de un rol simpático y afable al de villano, ya que la víctima no puede hacer nada porque todo lo que le sucede es la responsabilidad de otro.

No nos ofrecieron ninguna solución mágica para aplicar ante una persona victimista.

Puede que si reconocemos la situación, la dinámica y nos dejamos orientar por el cuadrante que comentamos hace un par de posts  (me hace feliz / no me hace feliz y lo necesito / no lo necesito) podemos tener alguna pista acerca de como actuar.

Creo que tampoco viene mal un ejercicio de empatía en el que nos pongamos en el papel del otro para tratar de comprender qué quiere de nosotros y así poder ayudarle de forma efectiva… Y a la vez ayudarnos a nosotros mismos para dejar de escuchar las quejas plañideras.

En ocasiones puede que, un desvío de la atención a otros temas que relativicen lo malo de la situación que se está produciendo, sea positivo. Que aprecien el buen día que hace, o recordarles que han vivido tiempos y situaciones peores y han salido de ellas… En mi experiencia esto solamente sirve para las personas que están pasando una mala racha, pero no para los “pozos negros crónicos”.

Decía la profesora que a veces, simplemente hay que aguantarse, recordando que el hecho de que la otra persona no sea profesional no debe afectar nuestra profesionalidad. Yo me pongo música mental y cabeceo diciendo “sí, sí” y suelto algún “vaya” hasta que la persona se cansa porque no consigue lo que busca y se va a intentarlo con otra persona.

¿Tenéis alguna otra idea?

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Los enemigos del estrés

La mejor arma contra el estrés es la habilidad para elegir un pensamiento sobre otro.-William James.

Los seres humanos somos como los colores: variados, unos más chillones que otros, apagados, brillantes, ¡Y hasta con purpurina! Somos diferentes y cada uno tiene una manera distinta de “ir por la vida”.  Reflejo de esta diversidad y variedad de puntos de vista es la manera en la que nos enfrentamos a fenómenos como el estrés.

Éste llega cuando nos encontramos con una situación o una circunstancia inesperada y pensamos que los recursos que tenemos no son suficientes para afrontarla: bien el tiempo, dinero, conocimientos, etc. Hay personas que se agobian y se quejan, que abandonan o buscan un atajo, mientras que otros, los resilientes (me encanta esa palabra, resiliencia) se crecen ante las dificultades y dan lo mejor de sí mismos, afrontando la situación como un reto a superar.

Durante el curso vimos algunas claves para superar las situaciones de estrés, aunque está claro que no hay una fórmula mágica. Me he permitido aportar alguna más porque creo que estas claves no solo sirven para superar una situación estresante, sino para cualquier momento, como una actitud frente a la vida.

  • Cambiar el punto de vista: El estrés es subjetivo ya que se refiere a la relación que una persona tiene con su entorno. Por lo tanto, cambiar el punto de vista y adoptando una actitud resiliente, dejamos de ver la situación como un problema o una amenaza, y comenzamos a verla como una oportunidad de aprender, destacar, solucionar… Siempre hay varias maneras de enfocar una misma situación, escojamos la mejor.
  • Ver la situación desde fuera: La distancia, la desdramatización y contar con una opinión ajena puede ayudarnos en gran medida a tomar decisiones más acertadas y profesionales.
  • Divide y vencerás Si dividimos el gran reto en pequeños retos y objetivos, no nos proyectaremos luchando contra una hidra de 9 cabezas o intentando escalar el Everest, sino con pequeños monstruitos de una sola cabeza y cimas mucho más sencillas de conquistar.
  • Y poner el foco en lo verdaderamente importante. Este concepto lo explicó la profesora dibujando un punto verde en el medio de la pizarra. Cuando preguntó a un alumno lo que veía, éste le contestó que “un punto verde en el medio de la pizarra”. Este hecho puso en evidencia que muchas veces obviamos lo importante, lo mayoritario (todo el espacio en blanco) y nos fijamos en un solo punto.
    • En el ámbito laboral tenemos que recordar que tenemos que enfocarnos en lo que es mejor para la empresa, y no para nosotros como individuos.
  • Ten un pensamiento alegre  – Los psicólogos lo llaman “anclajes”: imágenes, personas o situaciones específicas de nuestra vida que nos producen calma. La técnica es muy sencilla; consiste en pensar en algo que nos hace felices y controlamos la respiración centrados en ello. Por ejemplo, yo pienso en cuando tengo a mi perrita conmigo en el sofá, tiene la cabeza apoyada sobre mí y estamos adormecidas, y me centro en los sentimientos de bienestar y gratitud que tengo en ese momento de poder estar así, las dos juntas, con un ser al que quiero tanto y me quiere tanto… En esos momentos no existe preocupación alguna, y me transmiten paz.

¡Si tenéis alguna otra herramienta contra el estrés estaré encantada de comentarla!

De momento lo dejo aquí. ¡Espero que os sirva!

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Softskills – Autoconocimiento y gestión de emociones

Estoy haciendo un curso en ESIC de softskills, que es la manera de llamar a las cualidades que facilitan el trabajo en equipo, el liderazgo, la destreza, la toma de decisiones y resolución de problemas, la planificación y la facilidad para relacionarse y comunicarse.

El curso, que tiene lugar en la sede Executive de la escuela, en Arturo Soria, dura cuatro meses y tiene lugar dos días entre semana por la tarde. En su tercera edición ha concentrado a profesionales de ámbito muy variado y con un rango de edad y nacionalidades también diversas.

Tiene un modelo de clase invertida y es eminentemente práctico y personal, pero sí existen algunas herramientas que puedo compartir con vosotros. Lo voy a hacer en torno a conceptos, ya que las clases se desarrollan sobre la experiencia y aportaciones de los participantes y, por lo tanto, no tienen un hilo conductor muy evidente.

MÓDULO 1: AUTOCONOCIMIENTO Y GESTIÓN DE EMOCIONES

El primer módulo es el de autoconocimiento. La premisa es que para poder dirigir, liderar y motivar a otros, primero debemos saber cómo hacer para motivarnos, liderarnos y dirigirnos a nosotros mismos.

En las clases, hablamos de identificar nuestras fortalezas y las áreas de mejora. Esto se puede hacer a  fuerza de pensar, realizando un DAFO de nosotros mismos por ejemplo, o se pueden utilizar herramientas como test de personalidad (este me gusta mucho) o el BTSA.

El BTSA o Bezinger Breatkthrough analiza las fortalezas de los individuos en base a un cuadrante relacionado con las áreas del cerebro frontales y basales. Defiende que cada persona tiene una serie de cualidades que le hacen “especial” y que muchas veces no son las que nosotros mismos creemos.  Una vez hacemos el test e identificamos las áreas en las que destacamos, Bezinger aconseja que nos dediquemos a seguir fortaleciendo dichas áreas, pues nos asistirán en la resolución de problemas y en la manera de afrontar los retos y nos hará más eficientes. Conocer los resultados de BTSA de nuestros equipos también puede ser útil a la hora de asignar tareas o responsabilidades.

Otro recurso mencionado es el libro “Madera de Líder” de Mario Alonso Puig. (El precio más económico que he encontrado es el que he vinculado de Amazon en formato Kindle, y también hay muchos vídeos suyos en YouTube). En él, defiende que el líder no nace, se hace, y ofrece algunas herramientas a partir del autoconocimiento y la gestión de emociones.

Me quedo con algunas de sus frases:

  • Si tienes que dudar de algo, duda de tus límites
  • El agua a temperatura ambiente, no mueve nada. El agua a 100 grados, lo mueve todo.
  • El enemigo del amor es el miedo.

Como decía antes, este libro es una herramienta para asistir en la gestión de las emociones, que es una de las áreas de mejora pendientes para muchos individuos.  Aunque sería ideal que cuando entrásemos por la puerta de la oficina les bajásemos el volumen radicalmente o les pusiéramos en modo “off”, o que las pudiésemos dejar a un lado para tomar siempre decisiones estrictamente profesionales, es obvio que no es posible. Solo queda aprender a gestionarlas.

Partimos de la base de que cada emoción que sentimos nos indica una necesidad. Este concepto tan “de cajón” me pareció muy interesante, porque normalmente no nos paramos a entender nuestras emociones, y las dejamos pasar sin aprovechar la información que contienen.

Además nos explicaron que cada uno de nosotros tenemos “emociones engatilladas”, es decir, reacciones emocionales espontáneas ante cualquier cosa que ocurre. Aunque estas sean una especie de acto reflejo, podemos aprender a modularlas de manera que no sean estas las que nos gestionen a nosotros. Es importante para ello que cada uno reflexionemos sobre cuáles son nuestras emociones engatilladas y las gestionemos, puesto que las emociones que no se gestionan se convierten en estados de ánimo.

Otra de las reflexiones que surgieron en el curso fue qué hacer con esas emociones negativas que se asientan en nosotros cuando deberíamos dejarlas atrás. Me refiero a ese sentimiento de culpabilidad cuando metemos la pata que nos hace sentir mal durante días, o ese comentario que repasamos una y otra vez, el error en la presentación que no debimos cometer… Ese revisitar el pasado una y otra vez sin aceptar lo sucedido, cuestionándose todo constantemente, rechazando lo sucedido. En ocasiones, este comportamiento hace que las personas se instalen en la irritabilidad.

La conclusión a la que llegamos es muy lógica, pero creo que no viene mal recordarlo de vez en cuando:

  • Si me hace feliz y lo necesito: aprovéchalo
  • Si me hace feliz y no lo necesito: disfrútalo
  • Si no me hace feliz y lo necesito:  Acéptalo
  • Si no me hace feliz y no lo necesito: suéltalo. Pregúntate ¿A qué le temes?

Decía Pilar Sordo en un desternillante (al menos para mí) discurso que podéis ver en YouTube  acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, que a nosotras nos cuesta soltar, y a los hombres les cuesta retener. Y precisamente por eso, la gran tarea de la mujer es aprender a soltar y la gran tarea del hombre, es aprender a retener.  Os recomiendo el vídeo, aunque aviso que dura 2 horas.

Hasta aquí la primera parte. ¡Espero que os sirva y estaré encantada de comentar con vosotros cualquier tema que surja!

Abrazos.

 

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RETOMANDO EL CONTACTO PERDIDO DURANTE 4 AÑOS

Hace tanto tiempo que no escribo aquí que ya no me considero casi la misma persona que escribía al principio.

Ahora cuento con 8 años de experiencia. He trabajado en una agencia de prensa en Nueva York (os contaré más sobre eso), en una de las Bodegas más reconocidas de España (en la Ribera del Duero) y he vuelto al sector de la tecnología. Entre medias terminé el máster en ESIC (MPC33: Master en dirección de comunicación y gestión publicitaria)  y ahora voy a empezar un curso de softskills, también por ESIC, esta vez en la sede Executive.

He sobrevivido profesionalmente a la crisis; sigo dedicándome a lo que me gusta y es mi pasión. Y luchando para llegar, algún día, a ser dircom. No voy mal encaminada.

Os demostraré con la afluencia de posts que he dejado mi antigua tendencia de la poca constancia y os enseñaré mi nueva cara profesional. Y sí; este es un post  más bien de trámite, para que no alucinéis cuando veáis que de repente publico algo y para que no os cuestionéis si me ha dado un paraqué.

Nos leemos y escribimos pronto.

María.

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Be Creative, My friend

En el máster tuve una clase de creatividad publicitaria y la verdad, fue una vergüenza. Todos pensábamos que la persona que vino a dar la clase nos iba a hablar sobre cómo fomentar la creatividad. Sin embargo, nos soltó una charla en la que básicamente venía a decir que una persona es o no es creativa, y que no se puede hacer nada al respecto. Yo disiento. Creo que hay gente más creativa que otra, por supuesto, pero también defiendo que hay muchas maneras de avivar la creatividad y, que con internet existen un montón de fuentes para la inspiración.

Además, la publicidad no es el único ámbito en el que se puede ser creativo.   Cada vez vemos con más frecuencia curriculums que se han convertido en virales, como aquel chico que cantaba en el metro. Para llamar la atención de las empresas, de los periodistas o de los consumidores finales, se diseñan cada vez campañas más complejas, más originales, más detalladas… Más creativas. Hasta las tarjetas de visita comienzan a estar más elaboradas, con el objetivo de que la persona que las recibe no las tire en cuanto encuentre una papelera.

Así que, ¿Cómo podemos fomentar la creatividad?  En realidad se trata de algo bastante personal, y no a todo el mundo le valen las mismas fuentes. Sin embargo, os dejo por aquí algunas de las técnicas que utilizo yo cuando estoy bloqueada y necesito un chute de inspiración. Espero que os sirvan.

1)      Apunta lo que sueñas. A veces podemos convertir partes del mundo onírico en una realidad, o celebrar un evento en torno al mundo de los sueños. También sirve pensar en el tipo de cosas con las que sueña la gente, ya sea despiertos o dormidos, y pensar en cómo hacerlas realidad, aunque sea por un momento en un evento, o en un concurso.

2)      Conviértete en un niño. Sí, sé que esta frase está manida, pero es cierto. Los niños tocan todo, prueban todo, se sienten atraídos por todo. A veces ese volver a la infancia nos hace dar con una idea simple que termina por ser maravillosa. Incluso el propio tema de los niños, cosas que echas de menos de la infancia, o tratar de que las personas se sientan cuidados como un niño puede acabar resultando.

3)       Piensa en temáticas. A casi todo el mundo le gusta el cine, la música, el teatro o los libros. Piensa como una película o un libro se relaciona con el producto o servicio que ofreces y ahí tienes un  hilo por el que empezar a tirar. Se puede ambientar un evento en una película reciente, o en una clásica, o directamente en el mundo de la música.

4)      Sal a la calle: A veces cuando uno está bloqueado no hay nada como salir a la calle y dejarse inspirar por nuestro entorno y por las personas que nos encontramos por el camino mientras damos un paseo. Yo a veces me fijo en alguna persona y pienso: ¿Cómo es esta persona? ¿Qué le interesará? ¿Qué podría hacer ahora para llamar su atención?

5)      Se puede ser creativo con absolutamente todo. ¿No te lo crees? Visita la web www.hongkiat.com. Es una de las mejores fuentes de inspiración.

1.       Páginas de “contáctanos” creativas http://www.hongkiat.com/blog/creative-contact-pages/

2.       Curriculums alucinantes

3.       Tarjetas de visita memorables

4.        Ideas brutales de packaging

5.       Mensajes de error de sistema muy divertidos

6) Viaja. No hay nada como conocer nuevos lugares y tomar perspectivas distintas. Cada viaje encierra un número elevado de historias que puedes protagonizar tú, los que están a tu alrededor o que pueden haber sucedido hace años en la historia del país al que viajas.

7) Lee. Mira películas. Piensa en los personajes. Busca los bestsellers más recientes y considera lo que tienen en común. ¿Y si haces un evento o creas un nuevo producto vinculado a esos personajes? Las historias o los personajes que aparecen en los libros y las películas de éxito tienen una serie de características que tal vez tú puedas replicar en tu estrategia.

8. Los videoclips son una gran fuente de inspiración. Ver un videoclip de HIM (Join me in death) me inspiró para escribir una historia que me garantizó la entrada para estudiar un curso de verano en la Universidad de Oxford (Inglaterra). Algunos cuentan historias maravillosas que pueden constituir el empujón necesario para saber qué tipo de historia estás buscando.

Seguro que hay muchas más maneras de inspirarse. Si conoces alguna y quieres compartirla, deja un comentario más abajo.

Como siempre, gracias por estar ahí.

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